Mostrando entradas con la etiqueta Maggie Stiefvater. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Maggie Stiefvater. Mostrar todas las entradas

lunes, 17 de agosto de 2015

RESEÑA: LA PROFECÍA DEL CUERVO (THE RAVEN BOYS #1), DE MAGGIE STIEFVATER

Hola, mortal.
 La vida es eso que pasa mientras esperas a que una reseña se escriba por sí sola.
 Acaban de pasar quince minutos desde que escribí eso último y no, la reseña no ha comenzado a escribirse sola, así que me tocará hacerla con estas manitos. Se me han roto los auriculares del ordenador y no tengo alta voces, por lo tanto no está sonando nada. A lo mejor es eso lo que falla.
 (Desde el móvil) Está sonando Hig Hopes, de Kodaline.
 Diablos, esto ya es otra cosa, ¡Comencemos!


Título: La profecía del cuervo (The Raven Boys #1)

Título original: The Raven Boys

Autor: Maggie Stiefvater

Páginas: 419

Editorial: SM



SINOPSIS

MATARÁS
A TU AMOR
VERDADERO

Blue no sabe cuántas veces le han dicho esto.
Pero, como no cree en el amor verdadero,
nunca lo ha considerado un problema.

Todo empieza a cambiar la noche de San Marcos.
Blue, la única de su familia que no tiene facultades
adivinatorias, acompaña a su tía al viejo cementerio
para ver desfilar los espíritus de los que morirán
en los próximos doce meses, y ve a uno de esos espíritus
un chico vestido con el inconfundible uniforme
de la academia Aglionby, un jersey con un cuervo bordado.

Eso solo puede significar dos cosas:
o es su amor verdadero, o lo va a matar.


OPINIÓN PERSONAL
Blue Sargent ya no recordaba cuántas veces le habían dicho que mataría a su amor verdadero.

Aquí no hay confesión. En cuanto me enteré de que Maggie Stiefvater, autora de Temblor, había sacado otro libro, tiempo me faltó para ir a la librería. Como es de esperarse, tras lo que me gustó Temblor, mis expectativas respecto a cualquier otro de los trabajos de esta autora estaban bastante altas, así que iba con un poquito de miedo.

 En La profecía del cuervo, primer libro de lo que creo será una saga de cuatro, se nos presenta a Blue Sargent, a la cual llevan prediciéndole desde pequeña que, el día que lo bese, su amor verdadero morirá. Blue vive sin preocuparse de ello, hasta que una noche, en la víspera de San Marcos, todo cambia cuando, entre la procesión de espíritus de aquellos que morirán en los próximos doce meses, consigue vislumbrar el espíritu de un chico de la prestigiosa academia Aglionby. Sin tener el don de la adivinación, ni ser médium, el hecho de haber visto a ese muchacho solo puede significar que: o lo va a matar, o será su amor verdadero.
 Gansey se ha mudado al pequeño pueblo de Henrietta atraído por las líneas ley y por la promesa de encontrar a un antiguo rey galés que, según cuentan las leyendas, espera dormido a que alguien lo encuentre. El notable alumno de la academia Aglionby vive para esa búsqueda que, hasta el momento, no le ha dado muchas pistas para encontrar a su rey dormido. Pero todo comenzará a cambiar cuando él y sus amigos conozcan a esa chica, Blue. Con ella en el grupo parece que al fin las cosas comienzan a cambiar. A despertar. Gansey no es el único que guarda ambiciones, no es el único que va tras la línea ley. 

En contra de lo que se nos puede presentar en la sinopsis, en La profecía del cuervo no encontraremos dramas amorosos adolescentes. Pero eso no quiere decir que el libro se quede sin nada que contar, al contrario: la trama es tan completa y está tan bien llevaba que la ausencia de historia de amor (o su paso a un tercer plano, si prefieres que lo llame así) no influye mucho y hasta, incluso, casi pasa desapercibida. El lector está demasiado ocupado tratando de resolver otras cosas. Y es que Gansey y Blue no son los únicos personajes principales. En lo que Blue llama el grupo de "los chicos del cuervo" (debido al emblema del cuervo que lucen en su jersey de Aglionby) se encuentran Gansey (evidentemente), Noah, Adam y Ronan. Y, personalmente, no sabría decirte a cuál de ellos he amado más.
 La Academia Aglionby era la razón principal por la que Blue había fijado sus dos reglas: primera, mantenerse lejos de los chicos, porque eran peligrosos, y segunda, mantenerse lejos de los chicos de Aglionby, porque eran una calamidad.
 Para dar pie al resto, primero te contaré un poco sobre Blue, el único punto de la novela que no me ha gustado mucho que digamos. Me ha parecido un tanto... cómo decirlo... un tanto pava. No se enteraba de la mitad de las cosas y no sabía ponerse prioridades. "Oh, mira, aquí están pasando cosas raras... ¡Vamos a ignorarlas y a centrarnos en algo menos importante en lugar de investigar y preguntar!" Me ha hecho poner los ojos en blanco en más de una ocasión. Sí, es sensata, pero es que a veces se pasaba un poco. Creo que lo único que me ha gustado de ella ha sido su determinación en cierto momento de la novela. 

 De Blue es necesario pasar a Gansey. No ha sido mi personaje favorito, pero me ha gustado bastante más que Blue. Lo bueno que le he visto a este personaje es que es bastante más complejo de lo que puede parecer. Se dedica con toda su alma a la búsqueda de Glendower, está decidido a cumplir su objetivo de encontrar a su rey galés, pero sabe poner prioridades. Y su prioridad son sus amigos. Me ha gustado muchísimo eso.
 Estoy tratando de encontrar aquello que me ha fallado en él, pero no lo consigo. Supongo que ese es el fallo. Que pese a todo, al personaje le falta, tal vez, algo más de desarrollo.
Gansey tenía dos personalidades: la que atesoraba bajo la piel y la que se enfundaba todas las mañanas, cuando se deslizaba la cartera en el bolsillo trasero de los pantalones. El primero era complejo y apasionado, con un acento indefinido, y el segundo exudaba energía cuando saludaba a la gente con aquel bello acento de las clases adineradas de Virginia. Para Adam, era un misterio que las dos versiones nunca se mostraran a un tiempo.
 Adam Parrish es con quien no termino de aclararme. Al principio me pareció un amor, pero conforme avanzamos la novela, algo en él va cambiando. Y no estoy segura de que ese algo me guste. Es un personaje ambicioso. Aunque si lo miramos objetivamente, esa evolución gradual ha conseguido que el personaje tenga más fondo del que en un principio se esperaba.
 Ser Adam Parrish era complicado. Ser aquella maravilla de músculos y órganos, conexiones sinápticas y terminaciones nerviosas: un milagro de resortes y engranajes. Ser Adam Parrish era sobrevivir. Sin embargo, lo que él consideraba más importante se resumía en una idea: la libertad para decidir, para ser dueño y señor de sí mismo.
 Esos eran los más importantes, los que más relevancia han tenido en la historia. Pero no puedo irme tranquila sin expresar mi amor incondicional hacia Noah (al cual aún defiendo que se le debería haber dado más protagonismo del que tenía) y, sobretodo, hacia Ronan Lynch. Ronan es ese personaje que, pese al que no se le da taaaaanta importancia, sabes que tiene más de lo que se ve a primera vista. Es lo que a todas luces se suele describir como "el chico malo". Solo que el hecho de que el libro carezca de historia de amor, hace que las palabras tomen otro matiz.
 Tenemos muchos más personajes, importantes en ciertas cosas y completamente irrelevantes en otras, pero cada uno con una historia, con un fondo y con un objetivo para hacer lo que hacen. En la búsqueda de Glendower todos se están jugando más cosas de las que se esperaban, arriesgando y sacrificando más de lo que les gustaría. Maggie Stiefvater nos trae una historia llena de magia, pero de una magia distinta, de una magia ancestral que requiere de sacrificios y pactos con bosques encantados, una magia que hace que realmente te plantees si te habría gustado no haberla descubierto.

 En definitiva. La profecía del cuervo es un libro atrapante, lleno de secretos y revelaciones y con unos personajes complejos. Aunque algo introductorio, no termina de ser un buen comienzo para un saga que tendrá mucho potencial. Impredecible y con un final cargado de tensión, hace que desees ponerte en seguida con siguiente volumen, Los saqueadores de sueños, y saber más cosas sobre los chicos del cuervo y su búsqueda de Glendower, el rey galés que descansa en algún punto de la línea ley y que le concederá su deseo más ansiado a quien por fin lo despierte de su sueño. Maggie Stiefvater sin duda va a sorprender bastante con esta saga.

Si se te daba bien encontrar cosas, lo justo para el mundo era que buscaras.




Eso ha sido todo, mortal



Excelsior

bRook

domingo, 24 de agosto de 2014

RESEÑA: TEMBLOR, DE MAGGIE STIEFVATER

 ¡Hola, mortales!
 Con este libro tengo historia (y no me refiero precisamente a la que hay entre sus páginas) *ba dum tss* Es distinto. ¿Os ha pasado alguna vez que habéis cogido un libro y habéis conectado con él inmediatamente? Eso me paso con Temblor. No se me ocurre otra forma de describirlo más que diciendo que "es mi Dolor Imperial".

Título: Temblor (Los lobos de Mercy Falls #1)

Título original: Shiver (The Wolves of Mercy Falls #1)

Autora: Maggie Stiefvater

Páginas: 429

Editorial: SM


SINOPSIS
 Cuando el amor
te hace temblar en otoño,
es mejor que el invierno
no llegue nunca: las primeras nevadas pueden arrebatarte a quien más deseas.
 Hace años,
 Grace estuvo a punto de morir
devorada por una manada de lobos.
Inexplicablemente, uno de ellos,
un lobo de intensos ojos amarillos, la salvó.
 Desde entonces, todos los inviernos
Grace se asoma al bosque
y, desde la distancia,
lobo y chica se observan.
Cuando llega el calo, la manada desaparece
y, con ella, "su" lobo.
 Pero este año,
Grace deseará que el invierno no llegue
y que el otoño dure para siempre.
 Ha conocido a un chico; se llama Sam.
 Es un tipo normal, salvo por sus ojos.
 Son de un extraño color amarillo.

OPINIÓN PERSONAL

Me recuerdo tendida en la nieve, un diminuto y cálido bulto rojo enfriándose en medio de un corro de lobos. Apiñados a mi alrededor, me lamían, me mordían, jugueteaban conmigo. Sus cuerpos amontonados bloqueaban el escaso calor del sol. El hielo les centelleaba en los cuellos, y sus alientos creaban sombras opacas que flotaban en el aire. El aroma almizclado de sus pieles me hacía pensar en perros mojados y hojas quemándose, y me resultaba agradable y aterrador a un tiempo. Sus lenguas dejaban un rastro cálido sobre mi pie; sus bruscos dientes me rasgaban las mangas y se me enganchaban en el cabello; me hurgaban en las clavículas y el cuello, queriendo sentir mi pulso. 
 Así empieza Temblor, con el ataque de los lobos a Grace cuando era pequeña.
 Para empezar esta reseña debo destacar un punto importante que deberéis tener en cuenta si pensáis leer el libro: si lo que buscáis es una historia con acción y rebosante de misterio... no pongáis toda vuestra fe en este libro. Temblor no es así. Si lo que buscáis es, en cambio, una historia de amor sin fronteras, una historia en la que la fuerza de voluntad pueda con el instinto más primitivo... entonces debéis de leer Temblor.
 Cuando alguien lee acerca de este libro (ya sea alguna reseña, resumen o la misma sinopsis del libro) siempre suele pensar "Oh, vaya, como Crepúsculo", de hecho, no sabéis la de veces que me he encontrado resumiéndole un poco el libro a alguien y que este alguien me haya dicho: "Bah, es como Crepúsculo, paso". ¡Error! Temblor no es como Crepusculo al igual que Percy Jackson no es como Harry Potter solo porque tengan algún esquema en común. Para esto debo comenzar con la reseña.
 Comencemos situándonos en el lugar. Mercy Falls, Minnesota, es un pueblo pequeño, el típico pueblo del que todo el mundo querría escapar. Todos menos Grace Brisbane, quien siente que su lugar está allí, en su acogedora casa situada casi en las lindes del bosque de Boundary, donde hace años fue atacada por los lobos... y salvada por uno mismo.
 Los lobos de Boundary no son solo lobos, sino que son licántropos. Pero he aquí unos licántropos totalmente distintos a como nos los han pintado hasta ahora. Estos no se transforman con la luna llena, no les afectan las balas de plata ni pisar suelo sagrado. Maggie Stiefvater ha creado unos licántropos que se ven afectados al frío, de forma que durante las épocas de frío estos se mantienen en su forma lobuna; al llegar el calor vuelven a su estado humano. Pero conforme los años van pasando, las transformaciones a humanos van cesando hasta que llega un punto en el que paran definitivamente. Entonces permanecen en su forma lobuna... se convierten en lobos y ya nunca vuelven a ser humanos. Para ellos es inevitable, es como... un virus. Es terminal.
 Como protagonistas tenemos a Sam y a Grace.
 Grace Brisbane, responsable y estudiosa, es casi como si viviese sola en su casa. Sus padres no le hacen prácticamente caso y, para ella, son más como compañeros de piso que padres. Desde el ataque de los lobos, Grace se pasa los inviernos mirando por la ventana de la cocina a aquel lobo de ojos amarillos que, enfrentándose a toda la manada, la salvó. Cuál es la sorpresa de Grace un día cuando se entera de que darán caza a los lobos del bosque y ella va corriendo a su casa y se encuentra con un muchacho tumbado en el porche del jardín trasero, desnudo y desangrándose con un tiro en el cuello. El muchacho la mira. Sí, sin duda esos eran los ojos de su lobo. 
 Sam Roth. Cuando un licántropo se transforma, olvida todo lo que respecta a su vida como humano y lo único que permanecen son sus ojos. Desde el primer momento nos queda claro el vínculo que existe entre Sam y Grace, el amor que se procesan... pero, ¿será posible permanecer juntos? Este verano, Sam no se ha transformado en humano y, cuando por fin esta transformación se lleva a cabo gracias al tiro del cazador, es otoño. Si no fuera por el disparo... ¿habría llegado Sam a transformarse? Todo indica al mismo sitio: este es su último año. Conocer a Grace en estas circunstancias parecía una broma cruel. Hay muchas formas de describir a Sam, pero creo que la palabra más acertada sería fuerte. Él lo único que quiere es ser él, ser Sam, ser humano, no quiere olvidar cada vez que se transforma, pero la lucha por conservarse a sí mismo es cada vez más difícil. Sin embargo él está dispuesto a hacer lo que sea con tal de permanecer al lado de Grace.
La dulzura del verano en su piel, la cadencia casi familiar de su voz, la sensación de sus caricias. Todo mi cuerpo cantaba con el solo recuerdo de su proximidad.
 Estábamos demasiado cerca.
  Y yo no podía apartarme.
 También tenemos a Isabel Culpeper, la hermana de un chaval que fue atacado por los lobos del bosque. Isabel es... frívola, sarcástica y cruel, pero es a la vez un personaje que tomará un importante papel en la historia llegando casi a ser un punto clave en los últimos capítulos.

 La pluma de Maggie Stiefvater es ligera, pausada, es casi como saborease cada frase al escribirla. Narrando algunos capítulos Sam y otros Grace, Maggie consigue engancharnos a la historia mostrándonos ambos mundos, el humano, el Mercy Falls de Grace; y el de los lobos, aquel en el que la naturaleza rige sus propias reglas y donde el instinto predomina sobre todas las emociones, las dolorosas transformaciones, los desgarradores recuerdos de la infancia de Sam, sus miedos y sus dudas. Capítulos cortos que hacen que el libro mantenga un ritmo constante y ameno. Debería destacar también el final. Unos últimos capítulos en los que todo parece llenarse de emoción y tensión, con un final maravilloso y bastante cerrado que sin duda dejará conforme a más de uno.
 Tal vez si tuviera que ponerle una pega al libro sería algún momento cursi que pueda una encontrarse por ahí, pero salvo eso, ha sido algo que he disfrutado muchísimo.

 En definitiva, Temblor es un libro ameno y de lectura rápida, con unos personajes fuertes pero también sensibles y con un ritmo constante. Una historia preciosa en la que el mensaje de luchar por lo que quieres queda grabado desde el principio, una historia que parece acariciar todas sus páginas con el mensaje de amor de estos dos jóvenes. Con unos últimos capítulos llenos de emoción y un final perfecto a mi modo de ver, Temblor es un libro que recomiendo leer sin ninguna duda.

 Me quedé quieto. Estaba allí mismo, casi a su alcance y, al mismo tiempo, a mil kilómetros de distancia.  


5/5
Eso ha sido todo, mortales


Excelsior
R