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jueves, 13 de agosto de 2015

RESEÑA: UN FINAL PARA RACHEL, DE JESSE ANDREWS

Hola, mortal.
 Llevo mis buenos veinte minutos delante de la pantalla sin escribir nada porque me he distraído un poco demasiado con la canción que está sonando. Era como: yo mirando la página en blanco de blogger, sin escribir, pero moviendo la cabeza rítmicamente y haciendo playback de Riptide, de Vance Joy.
 Ha sido patético.



Título: Un final para Rachel

Título original: Me and Earl and the dying girl

Autor: Jesse Andrews

Páginas: 318

Editorial: Nube de tinta





SINOPSIS

SEGÚN GREG GAINES, el secreto para salir airoso del instituto es no ser amigo de nadie pero llevarte bien con todos. Su lema es «sin amigos no hay enemigos». Solo tiene a Earl, con quien se dedica a grabar versiones terribles de sus películas favoritas.

Hasta que vuelve a ver a Rachel.

Rachel tiene leucemia, y a la madre de Greg se le ocurre la brillante idea de obligar a su hijo a que sea su amigo. Greg tiene claro que esto no va a ser una de esas típicas historias de amor entre una chica en un estado terminal y un chico que de repente se enamora de ella. Pero, de todos modos, el destino tiene preparado algo especial para Greg, Rachel y Earl.



OPINIÓN PERSONAL

No tengo ni idea de cómo escribir este estúpido libro.

 Ni yo de cómo escribir esta estúpida reseña.
 Creo que ya es costumbre que esta primera parte de lo que inutilmente llamo "reseñas" ponga mis confesiones más secretas acerca del libro que estoy leyendo. Pues allá va la confesión de Un final para Rachel: leí miles de reseñas sobre este libro cuando aún estaba publicado únicamente en inglés y la mayoría decían que el libro no les había gustado, cosa que tan solo sirvió para que me entraran unas ganas tremendas de leerlo aun sabiendo que probablemente no me gustaría. No, aún no me explico ni yo cómo me llegó ese brillante y coherente impulso de lectura. El caso es que, ni corta ni perezosa, en cuanto tuve la oportunidad, me compré el libro en español (con ese horrible cambio de título que no tiene ni sentido, pero bueh) Y oh, dioses, qué gran acierto.

 El libro está narrado por Greg Gaines, un muchacho de diecisiete años cuyo único objetivo hasta ahora ha sido sobrevivir a la boca de lobo que comúnmente llamamos instituto. Su único "amigo" ha sido Earl Jackson, con el cual se dedica a hacer remakes de las películas que más les han gustado. Hasta este momento su filmografía se resume en películas cada vez más malas que las anteriores y alguna película buena. Como ya nos revela la sinopsis, Greg se ve obligado a romper su calmada y pacífica rutina cuando su madre le manda hacerse amigo de Rachel Kushner, una chica con la que Greg había tenido contacto en algún momento hacía años pero de la cuál apenas se acordaba y que ahora está enferma de leucemia. Y así comienza la que será para Greg y para Earl la mejor y la peor (y, obviamente, la más confusa) época de su vida.
 Necesito decirlo antes de que sigas leyendo esta reseña. No, espera, no voy a decirlo, voy a citarlo tal cual está en el libro.

   Por increíble que parezca, tengo algo que añadir a todo lo dicho antes de dar paso a este libro espeluznantemente estúpido. Quizá sepáis que va de una chica con cáncer, así que también es posible que estéis pensando: «¡Genial! Seguro que está repleto de sabias reflexiones en torno al amor, la muerte y el paso de la infancia a la edad adulta. Seguramente me hará llorar como una magdalena de principio a fin. Qué ganas tengo de empezarlo». Si lo anterior describe con acierto lo que estáis pensando, lo mejor que podéis hacer es tirar este libro al cubo de basura y salir corriendo. Porque debo decir que no aprendí nada de la leucemia de Rachel. De hecho, si de algo puedo presumir después de todo lo que pasó es de saber menos aún acerca de la vida.

 No te tomes ese párrafo a broma. Es la pura verdad. En Un final para Rachel no hay reflexiones profundas, no hay drama ni hay amor. Tan solo hay confusión y vida. Hay realismo.

 Como protagonista tenemos a Greg, el cual también nos narra la historia. ¿Cómo puedo yo hablarte de Greg sin confundirte a ti y a mi? Es un personaje... peculiar. Con sus cosas buenas y sus cosas malas, Greg ha sido un gran punto fuerte en la novela ya que su narración es fluida y cercana, siendo sin duda uno de los personajes más gracioso que he tenido el placer de leer. De verdad, me ha sacado una carcajada en más de una ocasión.
 Tengo que destacar que en algunas ocasiones me ha llegado a parecer un tanto egoísta, sin llegar a prestar atención realmente a Rachel, sin molestarse en conocerla. Pero al contrario de lo que pueda parecer, esto no ha llegado del todo a ser un punto negativo ya que refleja a la perfección la realidad. Puedes cruzarte en el camino de una persona, pero no tiene por qué convertirse en algo memorable, no todo tiene que traer consigo una reflexión de vida y una enseñanza épica. Si así fuera, imagínate cómo hubiera sido mi vida de tan extremadamente extrema al cruzarme con... cualquiera. Me cruzo con el panadero: oh dioses, de aquel encuentro obtuve la más profunda y sabia de las enseñanzas, aprendí que aunque el pan se te haya quemado por un lado... siempre podrás raspar con el cuchillo lo quemado y nadie se enterará; era una metáfora de la vida, de cómo las personas pueden ser... Vale. Para. 

 Como uno de los secundarios tenemos a Earl Jackson, al cual Greg describe como "compañero de trabajo" pero que en realidad significa "amigo". Este personaje me ha encantado, es mahumorado, malhablado y muy, muy, directo y sincero. Supongo que con Earl se compensa el en-algunas-ocasiones egoísmo de Greg ya que el amigo de nuestro protagonista sí que parece preocuparse un poco por cómo está Rachel. Sin duda entre estos dos se ha sabido equilibrar muy bien la novela ya que las carencias de uno las poseía el otro.
 Otro punto a destacar antes de pasar a hablaros sobre Rachel supongo que son las películas que Earl y Greg hacían juntos. Entre medias de la trama, Greg nos presenta sus obras, hablándonos un poco de ellas y de cómo eran, pero lo mete en la trama de forma natural y casi sin que te des cuenta.

 Rachel Kushner, la chica con leucemia, la dying girl, la moribunda (tal y como dice el título original y el propio Greg). Aquí sí que me has pillado. No puedo hablarte mucho sobre Rachel ya que, como anteriormente he mencionado, no sabemos casi nada de ella ya que ninguno de los amigos llega a conocerla realmente. Pero lo que sí puedo decir con total seguridad es que se ganó mi respeto desde el momento en el que aceptó y se adaptó al estúpido-en-algunas-ocasiones humor tonto de Greg.

 Ninguno de los dos decía nada, así que volví a hacer ese ruido.
- Urrrnnngh.
- ¿Qué es eso?
- Un oso polar arrepentido.
 Se le escapó uno de sus rebuznos.
- Los osos polares son los animales más propensos a sentir remordimientos de toda la naturaleza. Los científicos no saben a qué se debe, pero tienen las expresiones de arrepentiminto más puras de todo el reino animal. Fíjate en lo hermosa y evocadora que suena: urrrrrrrnnngh.
 No tengo mucho más que destacar sobre los personajes, mucho menos sobre la historia, que no haya dicho ya. Te repito (necesito hacerlo, necesito dejar bien claro esto) que esta no es una novela de autosuperación (a menos que sea autosuperarte en tus propias estupideces y tonterías, como es el caso de Greg), no es un dramón con el que llorarás y ten por seguro que no encontrarás frases filosóficas que marcar o párrafos enteros de epifanías. Pero ten por seguro que te reirás y que pasarás un muy buen rato leyendo.

En definitiva. Un final para Rachel es una novela un tanto desconcertante y a veces predecible, pero con la que sin duda te reirás. Si buscas algo ligero y sin complicaciones, que te haga pasar un buen rato, algo cargado de vida y con unos personajes tan reales que podrían ser tus vecinos... Un final para Rachel es tu libro. Altamente recomendable para aquellos a los que, como es mi caso, les gusta el humor un tanto bestia.

Aquí es donde suelo poner una frase filosófica sobre el libro, pero es que con este se me jode un poquito es esquema, ¿sabes? En lugar de eso te pediré que, en contra de lo confusa y mala que sea mi reseña, le des una oportunidad al libro. Te aseguro que es una genialidad. Solo que una genialidad muy bien camuflada. 



Eso ha sido todo, mortal.
Sí, soy perfectamente consciente de que he desaparecido un montón de tiempo, pero ya pasó. Ahora seré más constante. Esta vez sí, venga, lo juro por el Estigia. *sonido de trueno*



Excelsior

bRook

jueves, 25 de septiembre de 2014

RESEÑA: EL TEOREMA KATHERINE, DE JOHN GREEN

 Hola, mortales.
 Me ha dado un inesperado ataque de responsabilidad hacia el blog y he decidido subir otra reseña. También influye el hecho de que estoy de los nervios últimamente porque en once días (¡¡¡!!!) se habrá acabado oficialmente la saga de Los Héroes del Olimpo, pero ese no es el tema.

Título: El Teorema Katherine

Título original: An Abundance of Katherine

Autor: John Green

Páginas: 314

Editorial: Nube de tinta



SINOPSIS

 Según Colin Singleton existen dos tipos de personas: los que dejan y los que son dejados. Él, sin duda, pertenece al segundo. Su última ex, Katherine XIX, no es una reina, sino la Katherine número diecinueve, que le ha roto el corazón. Para escapar de su mal de amores, y con el propósito de hallar un teorema que explique la maldición de las Katherines, Colin emprende junto a su amigo Hassan una aventura que le llevará a Gutshot, un pueblecito de Tenessee, y a la sospecha de que en la vida la inteligencia no siempre es la mejor compañera de viaje.


OPINIÓN PERSONAL

A la mañana siguiente de que se graduara en el instituto y por decimonovena vez lo dejara una chica llamada Katherine, el famoso niño prodigio Colin Singleton se dio un baño. Colin siempre había preferido los baños. Una de sus políticas generales en la vida era no hacer de pie nada que perfectamente pudiera hacerse tumbado. Se metió en la bañera en cuanto el agua empezó a salir caliente, se sentó y observó con una extraña mirada vaga cómo el agua iba sumergiendo su cuerpo. El agua le subió despacio por las piernas, que había cruzado y doblado en la bañera. Admitió, aunque con cierta reticencia, que era demasiado alto, y demasiado grande, para aquella bañera. Parecía una persona ya crecidita jugando a ser un niño.

Ahora, releyéndolo mientras lo copio, pienso que en realidad sí que es un buen comienzo; pero cuando lo leí hace un par de semanas... no terminó de convencerme. Con El teorema Katherine he aprendido que porque dos libros de John Green me hayan gustado muchísimo, eso no significa que me vaya a encantar todo lo que lea de él de la misma forma. Podría decirse que con este libro he aprendido a controlar mis expectativas.
 Cuando cogí El teorema Katherine me sucedió exactamente eso: que tenía unas expectativas que, sabía perfectamente, a lo mejor no se iban a cumplir. Bueno, pues después de estar días y días reflexionando sobre qué poner en esta reseña, por fin puedo decirlo: no ha cumplido mis expectativas... pero se ha quedado bastante cerca.

 En El teorema Katherine nos encontraremos con Colin, un niño prodigio que podría decirse que tiene debilidad por las chicas llamadas Katherine. Ha salido con diecinueve y todas ellas lo han dejado. Deprimente, ¿verdad? Pues bien, junto con su amigo Hassan y una buena dosis de reflexiones acerca de lo que ha hecho mal con las Katherines y, en especial, con Katherine XIX, Colin emprende un viaje que, tanto él como Hassan, esperan que consiga despejarle la cabeza a Colin. Así es como llegan Gutshot, ese pequeño pueblo perdido en alguna parte de Tenessee, donde les aguardan a ambos un par de sorpresas.

 Colin Singleton es un niño prodigio, pero no es un genio. Los genios inventan, los prodigios solo tiene una gran capacidad para almacenar información, eso es lo que Colin no para de repetirse. Él no es un genio. Él quiere ser un genio, quiere importar a la gente.
 De Colin he leído todo tipo de opiniones, desde gente a la que no le ha gustado a gente a la que le ha encantado. Yo podría incluirme en algún punto intermedio de esos dos grupos, tal vez un poco más inclinada hacia el segundo. Colin, pese a tener sus momentos en los que me ha sacado un poco de quicio, es un personaje que me ha enternecido la mayor parte del tiempo. Colin no sabe que hay cosas que a la gente no le interesan, como el esfínter pupilar, la mitosis, la arquitectura barroca... y un montón de cosas más que no os interesan. Tiene toda su fe puesta en ese teorema que, tiene la enorme esperanza, pueda ser capaz de predecir cuándo una relación va a terminar y cuánto va a durar, si será la chica quien deje al chico o viceversa. Está totalmente obsesionado con acabar su teorema, tanto que a veces se olvida de otras cosas.

 Un personaje con el que no tengo muy clara mi opinión es Hassan, el mejor amigo de Colin. No es que me cayera mal... sino más bien que había veces en las que me daba igual. Al principio del libro me resultó un personaje gracioso, que haría más amena la historia y me daría un respiro de todos los pensamientos confusos de Colin. Luego, simplemente, pasó a ser un personaje con el que me dio completamente igual lo que le pasase. Al final del libro volvió a recuperar un poco de ese cariño que le había cogido al principio ya que caí en la cuenta de lo importante que era para Colin, de lo importante que era que él, Hassan, mantuviese a nuestro protagonista con los pies en la tierra

 Como otro personaje destacable tenemos a Lindsey. Ella es la que realmente le abre los ojos a Colin y le hace ver que en la vida no todo es hacer lo que los demás se esperan de ti sin saber por qué lo haces. Que todas las historias deben tener un planteamiento, un nudo y un desenlace. También una moraleja.

- Es lo que estaba pensando antes de que llegaras. Estaba pensando en tus problemas con el importar. Creo que lo que importas está determinado por las cosas que te importan a ti. Importas tanto como las cosas que te importan. [...] Es muy fácil quedarse atascado. Te quedas atrapado en ser algo, ser especial o guay o lo que sea, hasta un punto en que ni si quiera sabes por qué lo necesitas. Solo crees que lo necesitas.

 Debo destacar que a menudo la historia puede hacerse un poco cuesta arriba en los momentos en los que Colin se pone a explicar y desarrollar el Teorema. Si ya de por si soy un paquete en matemáticas, con la complicación de las explicaciones del protagonista lo único que he conseguido en algunos momentos ha sido un quebradero de cabeza al tratar de comprenderlo todo.
 Quitando ese pequeño detalle, la novela ha resultado ser bastante llevadera. Sin duda he disfrutado con la cantidad de situaciones extrañas en las que Hassan y Colin se ven involucrados sin quererlo. Algo también que debo destacar es el final. Si bien me ha encantado, sí que lo he encontrado un poco más abierto de lo que me habría gustado, como si me faltasen las últimas cinco páginas del libro.

 En definitiva: El teorema Katherine es una novela en la que las risas están aseguradas, donde las reflexiones abundan en cada capítulo y donde cada diálogo parece estar marcado con algo personal. Con un ritmo ameno y ligero, John Green ha vuelto a cautivarnos con otra de sus historias que, si bien no me ha resultado tan memorable y épica como las anteriores que he leído, sí que ha acabado siendo una lectura entretenida y bastante rápida pese a tener un final que deja bastante que desear y algún que otro personaje con el que no he llegado a empatizar del todo. No todo puede ser perfecto, pero sin duda, puede quedarse bastante cerca.

- En la geometría no hay historias de amor- le contestó Lidsey.
- Espera y verás.



Eso ha sido todo, mortales.


Excelsior

R


lunes, 22 de septiembre de 2014

RESEÑA: MEMORIAS DE UN AMIGO IMAGINARIO, DE MATTHEW DICKS

 Hola, mortales.
 Comencemos. Merece la pena.

Título: Memorias de un amigo imaginario

Título original: Memoirs of an Imaginary Friend

Autor: Matthew Dicks

Páginas: 428

Editorial: Nube de tinta



SINOPSIS

Querido lector:
La novela que tienes en tus manos es especial, como Max.
La novela que tienes en tus manos es única, como Max.
La novela que tienes en tus manos es valiente, como Max.
 Max solo tiene ocho años y no es como los demás niños. Él vive para dentro y cuando menos lo molesten, mucho mejor. No le gustan los cambios, las sorpresas, los ruidos, que lo toquen ni que le hagan hablar por hablar. Si alguien le preguntara cuándo es más feliz, seguro que te diría que jugando con sus legos y planeando batallas entre ejércitos enemigos. Max no tiene amigos, porque nadie lo entiende y todos, hasta los profesores y sus propios padres, quieren que sea de otra manera. Solo me tiene a mí, que soy su amigo desde hace cinco años. Ahora sé que Max corre peligro y solo yo puedo ayudar. El problema es que Max es el único que puede verme y oírme. Tengo mucho miedo por él, pero sobre todo por mí. Los padres de Max dicen que soy un «amigo imaginario». Espero que a estas alturas tengas claro que no soy imaginario.
OPINIÓN PERSONAL

Os voy a contar lo que sé:
Me llamo Budo.
Hace cinco años que estoy en el mundo.
Cinco años es mucho tiempo para alguien como yo.
Fue Max quien me puso ese nombre.
Los padres de Max dicen que soy un «amigo imaginario».
Me gusta mucho la maestra de Max, la señorita Gosk.
No me gusta la otra maestra de Max, la señorita Patterson.
No soy imaginario.
 Lo sé, eso son varios párrafos, sé contar y me conozco las reglas de puntuación. También sé que ya había dicho que solo pondría el primer párrafo, pero... bueno, digamos que sin tan solo hubiera puesto "Os voy a contar lo que sé" nadie se habría quedado conforme.
 Así comienza Memorias de un amigo imaginario, una novela única, como Max, original y divertida que ha me ha gustado más de lo que pensé en un primer momento teniendo en cuenta que cogí el libro pensando que sería aburrido y cargante. Me equivocaba, sí.
 En esta ingeniosa novela conoceremos la historia del "amigo imaginario" de Max, Budo, y conoceremos también sus miedos, su forma de pensar, sus sentimientos... Porque no, Budo no es imaginario, esto es algo que nos quedará muy claro desde el principio. Pero para hablar del libro primero he de hablar de los personajes.
 Max Delaney es un niño de ocho años distinto al resto de los niños de ocho años. Max no habla con nadie a menos que le pregunten, no le gusta hablar por hablar y no tiene amigos... salvo Budo, él es el único que lo comprende, es quien más puede ayudarlo con las cosas y las decisiones, como qué helado tomar o con qué color dibujar. Porque sí, qué helado tomar o qué color usar es, para Max, algo muy complicado de decidir. Max es ingenuo... por eso se lo han llevado.
 Budo es... Budo tiene miedo. Ha visto y conocido a miles de amigos imaginarios que, de un día para otro, han sido olvidados por sus compañeros humanos y han dejado de existir. Pero eso es normal, todos los niños crecen y han de olvidar a sus "amigos imaginarios", Budo lo sabe y lo entiende, simplemente tiene miedo, no sabe qué le pasará cuando Max deje de creer en él y por eso no puede permitir que ocurra. Ahora Max se ha ido y Budo no sabe dónde está... Y teme que la distancia sea el olvido. Él es el único capaz de encontrar a Max. También Max es el único que puede verlo, lo cuál supone un gran problema.
 De Budo podría decir que, al principio de la novela (y hasta casi la mitad del libro) peca de egoista en el sentido de que solo parece preocuparle qué pasará con él cuando Max ya no lo necesite. Tiene miedo de morir, es verdad, pero esa cantinela ha llegado a repetirse bastante más de lo que necesario en algunas ocasiones. En su defensa he de decir que ha acabado por ser un personaje bastante entrañable y al que acabas por admirar ya que, tirando al final del libro, esa evolución que se lleva a cabo en Budo es casi palpable.
 El ritmo de la historia puede verse algo lento, siendo el principio un poco introductorio en el que el protagonista de la historia nos contará cosas acerca de Max y de "su mundo", donde los amigos imaginarios pueden verse entre ellos y hablar, y donde Budo se separa de Max por las noches para explorar a sus anchas la ciudad. Pero el ritmo empieza a ser más ameno y ligero conforme vamos avanzando, cuando Budo comienza a buscar a Max y trata de sacar ayuda de donde pueda. Así es como conoceremos a los otros amigos imaginarios, ahí es donde el libro engancha y consigue que no pares de leer para saber qué hará Budo ahora, cómo rescatará a Max...
- Lo que más me gusta es lo valiente que es. 
- ¿Qué ha hecho de valiente? 
- No es solo una cosa. Es todo. Max no se parece a ninguna otra persona en el mundo. Los niños se burlan de él porque es diferente [...] Nadie trata a Max como si fuese un niño normal, pero todo el mundo quiere que sea normal, nadie quiere que sea como es. Y, pese a todo, Max se levanta de la cama cada mañana para ir al colegio y al parque, e incluso a la parada del autocar. 
- ¿Y eso es ser valiente?- pregunta Oswald. 
- ¡Súper valiente! [...] Para salir de casa cada día y ser tú mismo cuando a nadie le gusta cómo eres hay que ser súper valiente. Yo nunca podría ser tan valiente como Max.

 He de confesar que en algunos aspectos puede ser bastante... predecible, pero sin llegar a los extremos, lo cual nos deja con un final agridulce que, pese a todo, me ha dejado bastante conforme ya que es como si dejara un pequeño espacio a nuestra imaginación. Para que le demos el significado que queramos.

 En esta historia veremos muchos "amigos imaginarios", veremos una gran evolución en Budo y en Max, y, sin duda, nos encontraremos con un montón de situaciones de lo más peculiares que a menudo conseguirán sacarnos unas risas. Pero sobre todo veremos temor a lo desconocido y mucha valentía para enfrentarlo. Veremos un montón de reflexiones y unos personajes que no se darán por vencidos en nada. Veremos, para ser sinceros, una historia increíble.

 En definitiva, Memorias de un amigo imaginario es una novela que acaba por engancharte, tanto por los personajes como por la trama, con un ritmo algo lento al principio pero que poco a poco se va amenizando hasta llegar a un punto en el que te es imposible parar de leer. Con un protagonista que nos enseñará que en esta vida no hay que temerle a lo desconocido y del que aprenderemos también a valorar aquello que se tiene mientras se pueda tener, a aprovechar el momento. Unos personajes entrañables y, ante todo, valientes, y una prosa sencilla y fresca hará de este libro algo ameno y divertido que no dejará indiferente a cualquiera.

 Todos los monstruos son malos, pero los monstruos que no se mueven ni hablan como monstruos son los peores de todos.



Eso ha sido todo, mortales.


Excelsior
R

viernes, 18 de julio de 2014

RESEÑA: CIUDADES DE PAPEL, JOHN GREEN


 Hola, mortales.
 Después de semanas sin dignarme a aparecer he decidido que ya va siendo hora de subir una entrada decente. Y lo que yo entiendo como entrada decente es esto: una reseña. No voy a entretenerme mucho, porque no tengo mucho que contar, aquí tenéis mi primera reseña en el blog. Ciudades de papel, de John Green.


Título: Ciudades de papel

Título original: Paper Towns

Autor: John Green

Páginas: 366

Editorial: Nube de Tinta


 SINOPSIS

En su último año de instituto, Quentin no ha aprobado ni en popularidad ni en asuntos del corazón… Pero todo cambia cuando su vecina, la legendaria, inalcanzable y enigmática Margo Roth Spiegelman, se presenta en mitad de la noche para proponerle que le acompañe en un plan de venganza inaudito. Después de una intensa noche que reaviva el vínculo de una infancia compartida y parece sellar un nuevo destino para ambos, Margo desaparece dejando tras de sí un extraño cerco de pistas.

 
 
OPINIÓN PERSONAL
 


Supongo que a cada quien le corresponde su milagro. Por ejemplo, probablemente nunca me caerá encima un rayo, ni ganaré un Premio Nobel, ni llegaré a ser dictador de un pequeño país de las islas del Pacífico, ni contraeré cáncer terminal de oído, ni entraré en combustión espontánea. Pero considerando todas las improbabilidades juntas, seguramente a cada uno de nosotros le sucederá una de ellas. Yo podría haber visto llover ranas. Podría haber pisado Marte. Podría haberme devorado una ballena. Podría haberme casado con la reina de Inglaterra o haber sobrevivido durante meses en medio del mar. Pero mi milagro fue diferente. Mi milagro fue el siguiente: de entre todas las casas de todas las urbanizaciones de toda Florida, acabé viviendo en la puerta de al lado de Margo Roth Spiegelman.
 
 Así empieza Ciudades de papel, otra de las novelas de nuestro ya adorado John Green, tan querido por sus lectores como odiado por estos mismos.
 Como mi primera reseña en este blog supongo que debería recalcar una cosa sobre mí, mortales: para mí, el primer párrafo de un libro es crucial. Si un libro no empieza de forma que consiga engancharme desde el principio… digamos simplemente que me costará seguirlo. Soy así y lo siento. Pero este párrafo… no me preguntéis qué es lo que tiene, pero me encanta, me parece perfecto para comenzar el libro y fue una de las cosas que me gustaron. Una de las muchas cosas.
 Todos conocemos ya a John Green gracias a su exitosa novela Bajo la misma estrella, recientemente llevada al cine. Ciudades de papel, que ha llegado a España el mes de Junio, no es sino otra de las que yo considero una obra de arte de este hombre. He leído y oído distintas opiniones acerca de este libro y me ha sorprendido encontrar a gente a la que no le ha gustado o que le ha parecido demasiado flojo en contraste con Bajo la misma estrella. En mi opinión es una tontería comparar un libro con otro porque, si bien son del mismo autor, no tienen nada en común salvo su grandeza. Me gustó Bajo la misma estrella como al que más… pero Ciudades de papel ha conseguido conquistarme tanto o incluso más que la historia de Hazel Grace y Augustus Waters.
 Ciudades de papel es la historia de Quentin Jacobsen, un muchacho que está en su último año de instituto y que lleva colado por la misma chica prácticamente desde que eran críos: Margo Roth Spiegelman, su vecina.
 Una noche, Margo aparece en la ventana de Quentin y le pide que la acompañe en un plan de venganza contra su novio. Quentin, siendo Quentin, acepta a regañadientes. Y así empieza la que será una noche inolvidable para nuestro protagonista.
 Margo Roth Spiegelman es… Supongo que podría describirla como impredecible, una chica aventurera que dice las cosas a la cara, a su manera particular y camuflada, pero las dice. He de admitir que al principio la muchacha no terminó de caerme bien, pero conforme el libro avanzaba mi opinión fue cambiando lentamente… y de repente de golpe. Pero si me pidierais que os dijera algo que no me ha gustado del libro, supongo que debería mencionarla a ella. Aunque al final ha acabado por caerme medianamente bien, no me ha parecido que se mereciera del todo el amor de Quentin. Es como si nuestro protagonista la tuviera en un altar y al acabar el libro no he llegado a entender qué es lo que veían Quentin en Margo, porque a mi no me parecía una chica especial.
 Después de esa noche compartida, Quentin empieza a cuestionarse ciertas cosas acerca de la verdadera Margo Roth Spiegelma, pero, antes de que pueda conseguir sus respuestas, la muchacha desaparece. Y ahí empieza lo bueno. Quentin quiere encontrarla, claro, como no va a querer, pero el problema está en que es Margo Roth Spiegelman y lo mismo podría estar en la casa de al lado… como también podría estar en Alaska. Entonces aparecen las pistas.
 Pero no solo tenemos a Quentin y Margo. Están los amigos de Quentin, Ben y Radar, que no harán sino aportar muchos de los mejores momentos de libro. Y Lacey, una de las viejas amigas de Margo, que sin darse cuenta se ve involucrada en la búsqueda de Margo más de lo que uno pensaría en un primer momento.
 Como es característico de John Green, el libro está lleno de grandes momento de diversión donde uno no podrá reprimir las ganas de reír y, a menudo, ese momento siendo acompañado de las tan conocidas reflexiones de John. Entre el principio del libro y el final podemos apreciar un gran cambio en Quentin. Madura, va aprendiendo que, cuando miras de cerca, a veces las cosas no son como uno realmente piensa. Aprende que, para ver lo que realmente es, a veces es necesario que la superficie se agriete.
 Debo destacar, antes de terminar, la relación que hay entre Quentin y sus amigos Ben y Radar. Puede que en este libro no encontremos una historia de amor como en Bajo la misma estrella, pero ya dije al principio de todo esto que estos libros no deben de compararse. Lo que Ciudades de papel tiene es amistad incondicional. Me ha parecido hermosa la forma en la que Ben y Radar apoyan a Quentin en sus búsqueda de Margo, siempre están ahí, lo ayudan y no dudan ni un segundo en ir tras de él. Por muy difícil que el camino sea, ellos lo siguen porque son sus amigos y no lo van a dejar solo en esto. Y ha sido increíble eso.


−Parecéis bastante normales.

−Nunca has visto a Ben esnifando Sprite por la nariz y sacándolo por la boca−le dije.

−Soy como una enloquecida fuente carbonatada−añadió Ben, impávido.
 En definitiva. Ciudades de papel es una gran historia con la que no puedes quedarte indiferente. Es especial a su manera. Llena de diálogos divertidos y grandes momentos de reflexión que harán que veamos las cosas de otra manera. Narrada al estilo único de John Green es una lectura amena y ligera, con momentos llenos de tensión y que puede recordar, tal vez, en algunos momentos, a una historia de detectives. Con un final agridulce que no llega a ser sorprendente pero sí impactante. En Ciudades de papel destaca la amistad, pero también destaca la identidad. Aprendes a mirar a tu alrededor y a plantearte si lo que ves es realmente lo que hay. Una novela maravillosa y, a mi punto de ver, inolvidable.
 Y aquí están algunas de las frases y momentos que más me han gustado, aunque hay muchas:


"−[…]Bueno, en algún momento dejarás de mirar al cielo, o uno de estos días mirarás hacia abajo y verás que tú también has salido volando."

"Y pensé en mi Margo, en la Margo de Lacey, en la Margo de la señora Spiegelman, y en todos nosotros observando su imagen en un espejo distinto de una casa de los espejos."
  "Quizá es más como has dicho antes, que todos estamos agrietados. Cada uno de nosotros empieza siendo un recipiente hermético. Y pasan cosas. Personas que nos dejan, o que no nos quieren, o que no nos entienden, o que no las entendemos, y nos perdemos, nos fallamos y nos hacemos daño. Y el recipiente empieza a agrietarse por algunos sitios. Y, sí, en cuanto el recipiente se agrieta, el final es inevitable. En cuanto empieza a entrar la lluvia dentro del Osprey, ya nunca será remodelado. Pero está todo ese tiempo desde que las grietas empiezan a abrirse hasta que por fin nos desmoronamos. Y solo en ese tiempo podemos vernos los unos a los otros, porque vemos lo que hay fuera a través de nuestras grietas, y lo que hay dentro se nos ve también a través de ellas."
 
 Y podría seguir poniendo frases y momentos, pero entonces sería como resumiros el contenido del libro y de la historia. Y algunas historias merecen ser contadas. Esta es una de ellas.
 
5/5
 
 

Excelsior
 
R